1. Proto-Renacimiento (circa 1300–1400)
Se inicia en Italia, especialmente en Florencia.
Marca la transición entre la Edad Media y el Renacimiento.
Giotto destaca como uno de los primeros artistas en introducir el realismo y la expresión emocional en las figuras.
2. Renacimiento Temprano o Quattrocento (siglo XV)
Se desarrolla principalmente en Florencia, que se convierte en el centro artístico del Renacimiento.
Se perfecciona la perspectiva lineal.
El arte recibe el apoyo de importantes mecenas, como las familias Médici y Pazzi.
Artistas destacados: Masaccio, Fra Angelico, Botticelli, Piero della Francesca, Fra Filippo Lippi, Brunelleschi y Alberti.
3. Renacimiento Alto o Cinquecento (circa 1490–1527)
Se alcanza el máximo equilibrio, perfección técnica y armonía clásica.
Aumenta el interés por la anatomía humana y el estudio de la naturaleza.
Roma sustituye a Florencia como capital artística, con el papado como principal mecenas.
Destacan figuras como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Rafael.
Obra emblemática: la Capilla Sixtina de Miguel Ángel (1508–1512).
Otros artistas relevantes: Donatello, Tiziano y Sandro Botticelli.
4. Renacimiento del Norte (siglo XV – inicios del siglo XVI)
Se desarrolla de forma paralela en los Países Bajos, Alemania y Francia.
Se caracteriza por un gran detalle y realismo, especialmente en la pintura al óleo.
Artistas destacados: Jan van Eyck, Albrecht Dürer y Hieronymus Bosch.
5. Manierismo (circa 1520–1600)
Surge como reacción a la perfección del Alto Renacimiento.
Se caracteriza por composiciones complejas, artificiales y expresivas.
Se alargan las proporciones del cuerpo humano.
Contexto de crisis económica, religiosa y artística, influida por la Reforma protestante y la Contrarreforma.
Se desarrolla en Italia, Venecia, Flandes y España.
Artistas destacados: El Greco, Tintoretto y Bronzino.
6. Renacimiento en Inglaterra (siglo XVI)
Se manifiesta principalmente en la literatura y el teatro.
Destacan figuras como William Shakespeare y Christopher Marlowe.
7. Barroco (circa 1600–1750)
Aunque pertenece a una etapa posterior, el Barroco surge en parte como reacción a los ideales renacentistas.
Se caracteriza por un mayor énfasis en la emoción, el movimiento y la teatralidad.